Alvaro Bonilla Concha

Socio de Rodríguez Angobaldo Abogados

Que la actividad del sector de seguros es una de vital importancia, se comprueba al ser esta una de las pocas que fueron permitidas desde que se declaró el Estado de Emergencia Nacional (EEN). Sin embargo, este hecho no significa que este sector no se haya visto afectado, así como que no deba afrontar retos como consecuencia de la propagación de la Covid-19.

Dada la declaración de EEN las cuestiones que de inmediato se formularon estaban referidas a la operatividad del contrato de seguro y dentro de ellas se preguntaba si los asegurados podían invocar alguna solución legal a fin de no pagar las primas, si las pólizas de salud y vida cubrían siniestros (diagnósticos, enfermedades, etc.) generados a consecuencia de la Covid-19 y si en los seguros patrimoniales el lucro cesante era un cobertura que podía activarse.

Rápidamente podemos decir que el EEN no genera un supuesto de imposibilidad que autorice el no pago de primas, por lo que los asegurados deberán seguir pagando las mismas. Asimismo, las principales aseguradoras han emitido comunicaciones confirmando que sus pólizas de salud y vida cuentan con cobertura en caso de siniestros que tengan como origen la Covid-19.

En lo que respecta a la cobertura de lucro cesante y en tanto esta es una cobertura complementaria o subordinada a daños materiales (es decir, solo se brinda si los ingresos dejados de percibir por el asegurado como consecuencia de la paralización de la actividad económica se deben a un hecho que califique como siniestro conforme a la póliza) en general (salvo situaciones en que se haya pactado el lucro cesante como cobertura independiente) esta no se activará como consecuencia de la Covid-19. Ver link

Por otro lado, en cuanto a la actividad económica del sector tenemos que la Covid-19 ha impactado negativamente en la misma, ya que como consecuencia del EEN y el aislamiento social obligatorio, los canales de contratación se han visto afectados y por ende el volumen de contratación de seguros ha disminuido. Lo mismo ha ocurrido respecto del pago de primas, generándose como consecuencia una importante morosidad, tal y como ha ocurrido en los servicios públicos de telefonía, luz y agua. Todo esto de la mano con el incremento de los niveles de siniestralidad.

El contexto generado por el EEN también da lugar a retos y oportunidades para el sector, que van desde la implementación del teletrabajo hasta las digitalización (en donde las aseguradoras que cuente con mayor capacidad y celeridad a efectos de implementarlas se posicionarán mejor en el mercado), la generación de nuevos canales de venta (con una decisiva apuesta por el e-commerce) y el rol que deberán desarrollar los brokers en esta labor, el desarrollo de modalidades de atención no presencial a los asegurados (atención remota), así como el diseño de procedimientos de evaluación y calificación de un siniestro sin que se deba concurrir físicamente al local del asegurado (videoperitaciones), labor en la cual los ajustadores de siniestro deberán participar activamente. Puede que incluso este sea el momento para el arribo del insuretech.

Lo antes dicho debe a su vez ser contextualizado considerando que el Perú cuenta con una de las tasas más bajas de penetración de seguros (en el 2019 era del 1.6% del PBI) en Latinoamérica (3.1% del PBI), y muy lejos del promedio mundial (6.1% del PBI), lo que revela que el sector de seguros tiene todavía delante suyo un gran reto y muchas oportunidades.