El despido nulo y el despido fraudulento son dos tipos de despido totalmente distintos entre sí y comparten una naturaleza distinta, razón por la que el artículo 40º del TUO del Decreto Legislativo Nº 728 -referido al pago de remuneraciones devengadas- no resulta aplicable al despido fraudulento, en cuyo caso sólo es posible la reposición. Este es el criterio jurisprudencial adoptado por la Corte Suprema en la Casación Nº 3776-2015-La Libertad, recaída a raíz del caso en que un trabajador interpuso una demanda por despido fraudulento y, entre otras pretensiones, solicitó el pago de las remuneraciones dejadas de percibir más los beneficios sociales. En segunda instancia, reformando lo decidido por el juez de primera instancia, se declaró fundada la demanda y se ordenó el pago de las remuneraciones respectivas más los beneficios sociales dejados de percibir con ocasión del despido. Interpuesto el recurso de casación, la Corte Suprema estimó que lo decidido por los jueces de segunda instancia respecto del pago de las remuneraciones y beneficios sociales no resulta correcto, pues no es posible equiparar los efectos reparadores e indemnizatorios derivados de un proceso de nulidad de despido en el que cabe pagar remuneraciones devengadas- con la de un proceso por despido fraudulento, en el que únicamente es posible la reposición. Sobre la base de este criterio, la Corte Suprema declaró fundado el recurso de casación interpuesto por indebida aplicación del artículo 40º del TUO del Decreto Legislativo Nº 728, cuyos efectos reparadores únicamente están reservados para el despido nulo.