COMENTARIO JURÍDICO

  •  

    Acumulación, litisconsorcio e intervención de terceros en el proceso civil. Comentarios al proyecto de reforma del Código Procesal Civil aprobado por la Resolución Ministerial N° 00070-2018-JUS

     

    Eduardo Ávila Alvarado – Asociado del Área Procesal Civil – eavila@er.com.pe

    Desde el año 2016 una Comisión integrada por algunos de los mejores especialistas en Derecho Procesal Civil del país, vienen trabajando un paquete de reformas importantes y sustanciales al actual Código Procesal Civil vigente desde el año 1993.

    Este cuerpo normativo ha sufrido desde su promulgación una serie importantes de modificaciones y reestructuraciones debido a la cantidad de errores y contradicciones iniciales que contenía. Sin embargo el proyecto de reforma que ha sido presentado este año es el que mayores modificaciones introducirá.

    Los cambios que se avecinan en nuestro proceso civil son importantes, sin embargo en este extremo analizaremos sólo las modificaciones que se plantean para las áreas de la acumulación de pretensiones, litisconsorcio e intervención de terceros en el .proceso civil.

    En el primer punto (acumulación de pretensiones), se deja de lado la clasificación clásica del CPC actual establecida en “acumulación objetiva, acumulación subjetiva y acumulación subjetiva-objetiva”. El proyecto entiende que sólo se puede hablar de acumulación de pretensiones objetiva. La acumulación “subjetiva” es tratada bajo la figura del litisconsorcio, ya que se refiere a la pluralidad de litigantes que participan en un proceso. Así también la denominada acumulación “objetiva-sucesiva” desaparece del mapa. El proyecto establece de forma correcta un mayor orden en este aspecto, distinguiendo entre la acumulación de pretensiones y el litisconsorcio.

    Para acumular pretensiones, el Proyecto exige que exista “conexidad” entre las mismas, bastando para que proceda que incluso algún o algunos de los hechos alegados en una demanda coincidan con algún o algunos de los hechos alegados en la otra demanda (con la cual pretende acumularse). Esto facilita mucho las cosas ya que los jueces no podrán exigir requisitos excesivos para acumular pretensiones, bastando con que sólo alguno o algunos de los hechos acaecidos coincidan. Por ejemplo, será posible acumular procesos distintos de nulidad de acto jurídico de compraventa donde en ambos participe el mismo demandado (o personas vinculadas a él), o donde se trate del mismo bien vendido.

    En cuanto al litisconsorcio, se incorpora como novedad la figura del litisconsorte cuasi-necesario, el cual se suma a las figuras conocidas del litisconsorte necesario y facultativo. Se entiende al litisconsorte cuasi-necesario como aquel que se encuentra legitimado para demandar o ser demandado, pero cuya presencia no es necesaria en el proceso para que la sentencia sea válida, la cual de todas formas generará efectos sobre su persona (a pesar que no participe en el proceso). 

    Esta figura aplica para los casos (por ejemplo) de impugnación de acuerdos societarios: La ley general de sociedades faculta a cualquier persona que tenga legítimo interés para que solicite la nulidad de un acuerdo societario (artículos 38° y 150°), de esta forma, esta demanda puede ser iniciada por uno u algunos de los socios, no siendo necesario que la soliciten todos los socios, los cuales pueden intervenir posteriormente en el proceso en calidad de litisconsortes cuasi-necesarios. Cabe mencionar que esta intervención ya era permitida en nuestra legislación bajo la figura de la intervención litisconsorcial (art. 89 CPC), pero sólo como figura de intervención una vez iniciado el proceso. El proyecto lo que hace es prever esta figura desde el inicio del proceso completando el vació que existía.

    Por último, un cambio interesante que contiene el proyecto es la eliminación como procesos independientes de las tercerías: i) Excluyentes de propiedad (cuando un tercero alega ser el real propietario del bien ejecutado) y ii) De mejor derecho (cuando un tercero alega tener un derecho preferente que el demandante). Actualmente estas acciones se inician en procesos judiciales independientes por la vía abreviada y sólo con el admisorio de la demanda generan que quede paralizado el proceso donde se está ejecutando un bien afectado con medida cautelar.

    Pues bien, el proyecto contempla estas figuras ya no como procesos judiciales nuevos, sino como intervenciones dentro del mismo proceso donde se está ejecutando el bien afectado con medida cautelar (no aplica para ejecución de hipotecas). Recordemos que estos procesos de tercería están diseñados desde sus inicios (hace muchos siglos) para atacar los procesos donde se ejecutan bienes.

    En nuestro actual CPC estas tercerías generan grandes retrasos en los procesos de ejecución, incluso de años. Pero con el proyecto todo se resolverá en el mismo proceso de ejecución, pidiendo primero la intervención en el proceso y luego la desafectación del bien, o sino la declaración del juez sobre la preferencia del derecho alegado.  En el caso de las tercerías excluyentes el proyecto amplía las causales para solicitar esta desafectación: No sólo es posible basarse en la propiedad sino en cualquier otro derecho incompatible con la ejecución.

    Si bien el proyecto busca que los procesos de ejecución no queden paralizados con estas intervenciones, en la práctica el proceso igual quedará paralizado hasta que se resuelva la intervención (a favor o en contra) contando la respectiva apelación que llevará los actuados hasta la segunda instancia, tiempo durante el cual carece de lógica que el juez continúe con la ejecución, éste esperará hasta que la Sala Superior resuelva.

    De todas formas el proyecto analizado comprende un cambio sustantivo para bien de la forma que conocemos nuestro proceso civil, sin perjuicio de lo cual conocemos que las verdaderas reformas son integrales, siendo el cambio legislativo sólo un sector de estas. Esperamos pues que este proyecto sea aprobado y vea la luz a la brevedad.